sábado, 22 de noviembre de 2008

Ñembisó yobai

Si pudieran comprender los referentes de los sectores privados y oficiales que componen a la sociedad politico-civil del país el rol trascendental que están obligados a desempeñar por la  gobernabilidad y progreso del país no hubieramos de estar tropezándonos y molestándonos en estos interminables trechos y atajos transicionales que nos desencaminan y esconden  las salidas claras hacia caminos anchos y seguros.

    

El que lea estas preocupaciones se equivocará grande si piensa que las pautas de comprensión del caso paraguayo con la que iniciamos estos reclamos solo es conocida y manejada públicamente por cuestionadores del sistema arcaico y colonizante en el que chapotea el modelo estructural del gobierno patrio, su mezquina y decadente inter-relación de Poderes, entre sus gremios empresariales y organizaciones campesinas, en lo medioeval de sus propuestas, tratos y diseños de  país. No, desde luego que nó, ya que los grandes aprovechadores y quizá los únicos aprovechados son los que mejor manejan los infortunios estructurales y turbias conductas personales de grandes exponentes de nuestra sociedad política-empresarial. Es que son fundadores o legatarios prosecutores de la luctuosidad mas trágica del mundo: el intento de exterminar al Paraguay(1865/70)

 

Es con la colaboración entre esos aprovechados y con los que piensan y exponen propuestas abarcantes para un usufructo compartido de los resultados obtenidos en la producción  de bienes y servicios de la nación donde radica inexorablemente el punto de partida para una salida conjunta. Hablamos de salidas pacificas.

 

Mientras se mantengan sin control, sin denuncia, sin querellas, sin penas severísimas que excluyan el derecho de ejercer cargos, de pérdida de la propia ciudadanía, además de la restitución de lo mal habido no se podrá ni se debiera hacer un acercamiento total, salvo restrictivos condicionamientos que garanticen un largo periodo de paz  y de tranquilidad que son los que proporcionan  democrática gobernabilidad y progreso duradero.

 

Uno de los factores de presión para mantener a raya a los abusadores y detentadores de privilegios en detrimento de la seguridad de trabajadores y empresarios honestos  son las movilizaciones legales que pueden ejercer campesinos y dependientes urbanos. Solo que esas acciones legales y aun las que no lo son obtienen escasos y pocos duraderos resultados. No existen decisiones, iniciativas ni concreciones. Tampoco hay fondos .                 

 

El presidente Lugo tiene una intricada maraña de asuntos que resolver. Lo acosan desde diversos ángulos de todos los sectores interesados en mantener su rutina privilegiante contando como cómplices de buena fe a los ingenuos que basan sus protestas en la creencia que el 20 de abril se ganó todo. Por fin, cierto es, se decidió dejar de votar a lo facinerosos, pero estos siguen tan campantes en la justicia, en el parlamento, en los contratos, en el contrabando, en las evasiones, en la inimputabilidad y en la impunidad.

 

Los medios de comunicación priorizan su antichavismo, anticorrea y antievismo en desconfiable  sonsonete cotidiano a contrario del mérito ganado internamente por sus denuncias de  nuestros males, a los que, debemos expresarlo, no los explican etiológicamente. Resulta cierto, como sostenemos todos, que estamos mal desde hace poco más de 60 años. Pero ya estábamos mucho más mal desde l870 en adelante, año en en que la invasora Triple Entente y su musa pirata Albion  dominaron a su gusto a la indolente clase alta paraguaya dividida hasta hoy día entre resignados adherentes de Mitre o de Tiradentes.  

 

Paraguay y su pueblo fueron exterminados y rebanados desde más  de un millón de habitantes y de más de 700 mil km2 de superficie a poco más de 100 mil sobrevivientes y 400 mil km2, Ese fue el daño físico enorme que constituye quizá el mas grande holocausto de la humanidad y por el cual, este país y su pueblo, irónicamente debe seguir ofrendando privilegios a los bárbaros asesinos y saqueadores de entonces.

 

Con el Dr. Francia demostró nuestro país que sabe y concreta medidas estructurales de bienestar colectivo. Recién a 25 años después de su muerte (1840) los extranjeros pudieron iniciar el aniquilamiento de una sociedad, su Estado y sus bienes autonómicamente ejemplares, hecho indiscutible y aceptado hoy en el  mundo entero.

 

 

Hoy día y a partir de 1870 seguimos sufriendo el recolonizaje mental y la imposición de costumbres que la nación paraguaya ya superó desde l811 a 1865. Mucho de esa identidad orgullosa de su capacidad de producción compartida y de su sociedad asegurada contra bandidos, aprovechados y haraganes es la que puede replantearse y recuperarse. Es factible pero no fácil.

 

  Gente ignorante, gente avivada que sabe pero no le importa, leyes incumplidas, venalidad en los controles, en la justicia, en la aplicación de los objetivos sociales,  vecinos fronterizos insensibles y herederos nativos condescendientes con la hecatombre de 1870 superviven entre nosotros. Desalojar esa mentalidad es abrirse al progreso.

 

 Criticar ahora a la Cristina Fernández es una cobardía, ser antichavez, antievo o

 anticorrea es ser como el avestruz. Ninguno de ellos es causante directo ni indirecto de nuestro secular problema de indolencia e inutilidad para buscar y encontrar un buen enchufe que nos permita arrancar. Ya dimos un  sacudón el 20 de abril. No está demás que preparemos uno más fuerte aun.