Precedida de los Señores Jueces de Campaña, del Señor Oficial Interventor e interino Fiel de Fechos Félix Antonio Espínola, del Señor Ministro de Hacienda Juan Manuel Álvarez, del Señor Secretario de Gobierno Gabriel Benítez, de los Señores miembros de la Municipalidad el Señor Alguacil mayor y Alcalde 1° Juez ordinario interino Juan José Medina; y el Señor Defensor de Pobres y Meno-res Dionisio Acosta, y tras de estos el Maestro de Ceremonias José Gabriel Telles, Maestro de primeras letras en Ja Escuela publica del Estado, tras la Exma. Suprema Junta caminaba la muy lucida oficialidad, y tras estos todas las Tropas, a quienes cerraba el numeroso gentío que de ambos sexos y edades, que así mismo por costado y frente se esparcían, en grande cantidad; desde las gradas del pretil de la Iglesia guardaban otra anchísima calle hasta el arco principal del frontis, el 3er. Escuadrón de Caballería, que esperaban formados sin armas por la cual entró la Exma. Suprema Junta, y demás comitiva; la respetable clerecía que asimismo en alas desde el citado arco hasta la Puerta mayor la esperaba, la recibi6 con el hisopo dándole agua bendita y rociándola con ella. Colocados sus miembros en las vistosas sillas situadas en la cabecera de los escaños ocuparon estos por su orden los demás Señores expresados; como también el cuerpo de Músicos militares, el de los jóvenes tambores y Pito con su Maestro; tras los escaños se estendieron en alas dobles los Granaderos, el 2° Escuadrón de Caballería con sus banderas, y el 4° de Lanceros, quedando formado la Infantería en el mismo punto que ocup6 en el día del Entierro; esto es de la puerta mayor de la Iglesia hacia el' pretil; la Cleresía tomaba largo espacio en ambos costados del féretro depositado en el Presbiterio, que ricamente adornado sustentaba sobre si las supremas insignias de nuestro Dictador sirviendo de manifiesto desengaño de la inestabilidad y poca duración de las cosas de este mundo, en que la Parca destructora indistintamente sin respeto, ni consideración alguna a. las calidades, emplea su funesta guadaña, según los altos juicios de la inescrutable Providencia. El Pueblo tom6 todo el espacio restante del cuerpo de la Iglesia tan apilado que ni. aun para moverse tenia libertad, ocupando el mayor gentío los corredores y pretil de dicha Iglesia, como así mismo el corralón que al Norte cae contiguo a esta por no ser posible entrar dentro a causa de su excesiva multitud. A las 7 de la mañana se dio principio a las magnificas honras; concluido la vigilia reson6 el estruendo del cañón, y al alzar en la solemnísima Misa cantada suspendió los corazones de todo el concurso la marcial corneta, y dos tiros de canon, que lo hicieron prorumpir en llanto general y tristes lamentos; al concluir la Misa, y al empezar la fúnebre oración predicada por el Presbítero Manuel Antonio Pérez, el canon y la Infantería hicieron una honisona descarga avivando en extremo el sentimiento. La energía y vivas espresiones del Orador, sus verdaderos elogios a la grandeza de nuestro Héroe, los grandes hechos de este recopilaclos con eloquencia hicieron derramar tiernas lagrimas, haciendo mas sensible ia aciaga perdida del hombre-admirable y sin igualen el continente de la America. Si: el orador Pérez supo esplicar con claridad y elegantemente el. verdadero merito del dictador Francia,. y sin profanar el santuario, lleno con superabundant el deber a que se había constituido, haciendo su nombre trascendental a la posteridad. Concluida la Oración volvió a resonar el canon, y no ces6 el llanto hasta mucho después del "ultimo responso finalizando otro cañonazo conclusivamente estas magnas y jamás vistas ceremonias en nuestro suelo y solamente debidas al grande Francia. A las 11 1/2 retiraronse por el orden anterior que habían traído la Exma. Suprema Junta, demás. Señores, Tropas y el numeroso y lloroso Pueblo, este en movible desaliño; el siguiente día 21, se repiti6 la función como el anterior día, faltando solo en ella otra oración fúnebre, y las Tropas puestas las armas en pabellón en el pretil de la Iglesia no entraron en esta; estas únicas mutaciones se notaron en este día siguiendo en todo lo demás a la anterior, en lo que hubo una abundante y esplendida repostería. Demostró la Exma. Suprema Junta su amor, respeto, tierna filiación, y generoso agradecimiento al amado dictador con el esmero posible en sus grandiosas, iiDicas, y no vistas exequias en nuestro suelo. Si han sabido hallar el medio de conservar dignamen-te la memoria de nuestro Soberano; sus liechos y su heroism© mientras el Paraguay exista sobre la faz de la tierra, se conservaran intactos y expectables, su grandeza jamas podra borrarla el tiem-po consumidor de todas las. cosas menos grandes, que el sabio, el rectisimo, el solo, el finico, el singular, el grande y fi-nalraente el maximo Sefior doctor don Jose Gaspar de Francia y Rodriguez. Quien creyera que la verdadera consternation y no fingible sentimiento en que se anonado la Reptibliea del Paraguay por la repentina perdida del Dic-tador, a quien adoraba, que sus copio-sas e indudables Mgrimas, se mitiga-sen y enjugasen, no digo en meses, sino en anos, parecia increibie volviese con-ten to a reinar en los corazones de los Paraguayos, al quien vi6 con certesa su dolor; pero una nueva luz, que de sus cenizas' como de clarisimo orizonte en el momento de su falleciraiento empez6 a reberberar influyendo con sus luces benignas los mayores beneficios de hu-manidad, y benevolencia: hizo tal efecto en los angustiados pecbos de los huerfa-nos Republieanos que el citado dia 21, ultimo de las exequias del dictador por la noclie se vio iluminada tan vistosamen-te toda la Ciiidad que hacia una vista la mas pintoresca, la algazara de los mu-chaehos formidable, la multitud de gentes de todas clases, sexos y edades, que cru-zaban las calles, impidiendo la franque-za al paso, los muchos y distintos con-ciertos de sonoros musicos instrumentos acompafiados de dulcesy alaguerlas voces, toda la noche durando la sonorisima mu-sica de velicos e iunumerables instrumentos en el Corredor de Palacio con oresidisimo escuchante concurso agolpa-do eu la Plaza de Gobierno, hacia res-pirar por toda la Ciudad un placer iues-plicable, hacia rsvivir los corazones con tan singular deleite que se consideraban en otra inc6gnita esfera la instalacion de la Exma Suprema Junta Gubernati-va, y el singular carino que todo el Pueblo profesa a los Individuos que la componen, fue lo que hizo llena su ale-gria; al dia siguiente a esta tan placi-•da noche se canto en la misma Iglesia de la Anunciacion, una solemnisima Misa.