Sobre el supremo se abatieron criticas cuya diversidad es reconocible en españoles; pro-españolistas, porteñistas, ubicados dentro del país, del continente y de la misma Europa, cuya animaversión se destacó en su época y mucho después aún de su desaparición. Se puede decir que hasta ahora, no obstante, que estudios serios de investigadores responsables están recolocando a Francia en el nivel que le corresponde.
No se debe dejar de tener en cuenta que en los inicios del siglo XIX, el Paraguay ya soportaba tres centurias de ocupación española. Destruir ese sistema esclavista, explotador, excluyente y plutocrático fue la tarea ciclópea que encararon los partidarios de realizar la independencia política y económica de la población, el derecho del asilo, desmantelación del sistema feudal, etc.
Entre algunas de sus frases vectoras se recuerda aquellas de: “...yo antes quiero morir que ver de nuevo a mi patria oprimida y en la esclavitud...”.
Tres siglos de una política de conquista, dominio y explotación extremadamente cruel e insensible, debió dejar, obligatoria pero nunca irreversiblemente, los impactos e improntas de enseсanzas, comportamientos y de vivencia donde el soberano (el monarca) era el dueсo de vida y haciendas, así se procedía.
Imposiciones económicas, impositivas, religiosas, educacionales y de obediencia debieron ser trastrocadas en actitudes de consideración y reflexión sobre todo lo nuevo y conveniente al cambio profundo que provendría luego de la deposición del gobernador Velazco en mayo de 1811.
El discurso de Francia en junio del mismo año indica muy claramente que buscará e implantará la liberación de su patria. “...Los paraguayos han sido vilipendiados y postergados indignamente durante tres siglos...”, “...han pasado ya esos tiempos de opresión y tiranía...” “... Formaremos una valla inexpugnable ante los abusos del Poder...”, “....el terreno está desmontado: ahora es preciso cultivarlo, sembrando la semillas de la prosperidad...”.
Cuando Belgrano, el porteсo, culto y patriota con quien entrambos se profesaban admiración enteróse que su amigo Francia había renunciado a
El Supremo hacía poco se había retirado de
La tal respuesta, solo aparentemente indecisa, provocó la desafectación inmediata del grupo uniformado que pretendía lograr preeminencia en las deliberaciones y resoluciones del gobierno civil. La respuesta del Supremo hoy es parte de un documento que alberga posiciones y orientaciones definitivas sobre el rol que deben cumplir los grupos de poder o de presión dentro de los gobierno republicanos.
El orden y la disciplina, respeto y observancia de los roles de cada entidad o corporación hacia los fundamentos de
Poco antes, nomás, en junio del mismo aсo, al constituirse la nueva Junta, el Dr. Francia firmando con Juan Valeriano de Zevallos, ante miles de congresistas campesinos, expusieron el pensamiento filósofico-político dentro de cuyos marcos debía desarrollarse la convivencia de la ciudadanía y la guarda permanente de los alores republicanos y nacionales.
