lunes, 15 de septiembre de 2008

Él, el Supremo.

             (El 20 de Septiembre se cumple el 168 aniversario de la muerte de El Supremo)

Tratar de presentar un trabajo interpretativo del principal símbolo de la emergencia como nación soberana del Paraguay como lo fue el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia es una permanente recurrencia a testimonios recogidos y expresados verbalmente o escritos, de políticos, parientes, connacionales, extranjeros y sus prolongaciones generacionales.

         Hasta hoy día, justo es decirlo, los elementos y materiales de investigación sobre su persona, sus ideas y sus obras no forman un sólido bloque de informaciones metódicamente clasificadas, porque aparentemente no son todas ya que la recolección no ha terminado.

         La falta de ordenamiento de la mayoría de los argumentos utilizables obedece a que, ellos están dispersos. Los que oficialmente han sido obtenidos, ordenados, y estudiados, sumados a los de Europa, principalmente Inglaterra, Francia, EE.UU., Italia sirven para aclaraciones más objetivas sobre la universalidad del francismo y nuestro país, sus circunstancias históricas y su hostil entorno fronterizo.

         Vale recordar los esfuerzos individuales de investigadores connacionales que con escasa asistencia oficial o aún sin ella, se empeñaron en investigar y a la vez editar trabajos que han expuesto con sus humanas disensiones sus criterios sobre la personalidad, pensamiento político y obras de gobierno del Dr. Francia.

         Referentes intelectuales pertenecientes a sectores de la clase alta paraguaya muy afecta a los ideales rioplatenses, entiéndase Bs. As., no han podido más que sumarse a las duras criticas provenientes del Sur hacia todo lo que significaba entonces, incluso ahora, la consolidación de la soberanía nacional. Si esos son los grupos que profanaron la tumba y ocultaron los restos del Dictador es lógico pensar que les fue más fácil ocultar los documentos que lo favorecían y por el contrario suscribieron una campaña integral contra el origen, el carácter y las obras del Dr. Francia.

         Buenos Aires siempre intentó controlar política y militarmente a sus propios caudillos del interior y sus vecinos. Paraguay, también codiciado por los portugueses y muy seguramente por el deseo de permanecencia y control de la corona española, fue el destino de una fuerza expedicionaria comandada por el porteño Manuel Belgrano.

         La fuerza bonaerense muy bien equipada venía con indudables afanes de conquista, en días y momentos que aún no se había concretado el…

Alejamiento del gobernador Velasco, español representante del soberano peninsular. Francia, por entonces ya tenía alguna trascendencia, era Alcalde de Primer Voto de Asunción.

         Varios años después del afán de conquista por la fuerza del Paraguay y las derrotas porteñas de Belgrano en Cerro Porteño y Tacuarí, la ambición desaparecería aparentemente en cuanto a su método o expresión militar para traducirse en declarado odio hacia  el Dr. Francia y en el bloqueo excesivo, con clausura incluso, del derecho a la libre navegabilidad de los ríos.

         Es que en Paraguay, al revés de lo que ocurría en todo el sur, sumido en la anarquía a través de la insurgencia de sus caudillos locales y regionales, se estaba organizando, “aplicada y disciplinadamente”, en orden, sin alteraciones sociales una serie de medidas político-jurídicas no practicadas ni pensadas explícitamente en las regiones colindantes por entonces ya fuertemente influidas y en todo caso dominadas por la creciente consolidación del imperio inglés.

         El receptor de todas las críticas fue, entonces-incluso hasta ahora- el Dr. Francia, símbolo y guía inflexible de su pueblo para imponer la independencia, la soberanía de la República y el derecho a su autodeterminación.

         La decisión de mantener el orden y la seguridad, comprobadamente exitosa a través del reconocimiento general, entonces, después y ahora, acompañaba de un crecimiento, transparente y revolucionario de su economía despertó e incitó rápidamente a los países colonizadores a aumentar los controles sobre ese “desconocido país y su cruel Dictador” que se permitía operar libremente y conforme a los intereses de su pueblo.

         El Dr. Francia, estudioso y práctico, tenía perfectamente esclarecida la injusta relación de capital y trabajo, en cuanto a la distribución armónicamente legal del producido de ambas fuerzas. Implacable enemigo de la acumulación y de la concentración indebida de la riqueza no trepidó en garantizar los derechos de las fuerzas concurrentes. Canceló los abusos de los poderosos.

         Las expropiaciones de los bienes de españoles monarquistas la produjo Francia vía manus militaris. Su gobierno hizo inventario de lo apropiado, masa de bienes que fue distribuida entre la gente necesitada ya de usarlos y el Estado para reorganizarlos en cuanto a su función social.

(2da entrega, mañana 16 de Septiembre)

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