
“La ultima imagen que conservo de mi padre es la de un combatiente vigilante de ventana en ventana, alentando a los miembros de su guardia personal, y sin perder el sentido del humor en esos momentos aciagos, tirandole con su ametralladora a los tanques de los golpistas. Al comienzo de los ataques se le propuso que usara un chaleco a prueba de balas. El rehusó diciendo: “Por qué?” Soy combatiente como los otros.”
De una cosa estoy segura: mi padre no se suicidó. ¿Quién lo mato? Uno de sus compañeros, que se quedo con el, pero que no pudo salir después, me dijo que fue un capitán que no pudo identificar. Una estación de radio menciono a un tal Garrido o Gallardo. Poco importa el nombre del asesino, las dos versiones concuerdan. Hay otro testigo, de los últimos momentos de Allende, y puede mencionarse su nombre: su secretaria Mirian Contreras, herida de gravedad y que fue llevada a un hospital militar. No hemos tenido ninguna noticia acerca de su estado.
“La noche anterior había cenado con mi padre, estaba muy preocupado y esperaba graves conflictos. Había convocado al ministro de Defensa, del interior y al Director de Investigaciones, al Jefe de Policía, pero nunca se imagino que se precipitaran los acontecimientos. Yo me aleje por unos minutos.
“A las 7 de la mañana recibió una llamada telefónica y le informaron de la sublevación de la infantería de
“Cuando llegue – a las 9:15 AM- se oían disparos, pero fue a las 9:30 AM que comenzó el ataque. Mi padre respondió a esos ataques con las armas que disponía: una o dos bazookas y ametralladoras. Desde el inicio del combate todos los componentes de la guardia “oficial” habían abandonado
“Mi padre estaba asombrado ante la coordinación, la precisión y la brutalidad de los atacantes militares. Se sentía desilusionado por no haber solucionado las controversias en el seno de la armada, y la ayuda a los cuerpos leales, pues en estos podía confiar. Mi padre sabía que la huelga del transporte y el asedio de las tropas atacantes hacían imposible la llegada de refuerzos proveniente de los obreros, y desde el inicio del ataque comprendió que no tendría ayuda del exterior.
“Hubo una calma durante varios minutos. A las 1:45 PM
“A finales del mes de julio, mi padre había dicho a un grupo de sus amigos, y entre estos se encontraba Aníbal Palma, que murió con mi padre en
“Abandone
“Me entere de lo que sucedió en
“Los tanques derribaron el portón principal del palacio y penetraron en el patio interior seguidos por mas de 100 soldados. Mi padre pidió a sus guardias que se rindieran, pero estos rehusaron, La mayoría murieron con el lucharon, a las 2 de la tarde, y los que quedaron con vida fueron fusilados en el palacio.
“Los militares enterraron a mi padre muy rápido y solamente vieron su tumba mi madre y mi tía Laura. Los militares las hicieron venir ante el Hospital Militar y las hicieron esperar media hora ante las rejas, y sin que nadie les dijera nada, y las enviaron directamente al aeropuerto. Al ver una sabana cubriendo su cuerpo, mi madre comprendió que Allende estaba muerto. Ella creía que estaba herido o encarcelado. Nadie le dijo nada. Siento odio por tratar de este modo la esposa de un hombre asesinado.
15-10-73 –Declaraciones de Isabel Allende a Regis Debray.
Periódico “Ahora” nº 518 Santo Domingo, Republica Dominicana.
Extraído de la obra: “Salvador Allende” escrita por Enrique Lafourcade.
Editorial Grijalgo. Barcelona-España
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