lunes, 22 de septiembre de 2008

Recordando a Francia

      El sábado 20 ppdo. se cumplieron 168 años del fallecimiento del más claro y honesto gobernante que tuvo nuestro país desde los primeros días de su independencia: el ciudadano José Gaspar García Rodríguez de Francia, más conocido como el Dr. Francia.

 

         El hecho de manifestarnos responde a necesidades racionales patrióticas y vitales germinadas y unidas por la irradiación y magnetismo de la férrea honesta conducción y construcción de los destinos del país y república en embrión por su Dictador, durante los 26 años de su vitaliciado.

 

         Acechanzas, trampas, sabotajes, un sistema comunicacional desfigurante toda clase de exageraciones o de ominosos silencios fueron utilizados contra el inflexible Prócer sudamericano paraguayo.

 

         Sus objetores respondían a una diabólica mezcla de nuevos colonizadores europeos (Inglaterra y Francia), la decadente España, ex dominadora política por tres centurias, los insaciables expansionistas vecinos como el Brasil (el afán de homogeneidad lusitana), Argentina (el presuntuoso porteñismo aristocrático y excluyente) y los intereses pre-legionarios de los criollos privilegiados.

 

         Nada ni nadie de esos poderes pudo con el vigor de la política patriótica francista, norte indiscutible de una nación que sobrevive a su mediterraneidad geográfica, oprimida por vecinos que manejan política nacional desde 1870, año en el que por fin la trágica entente Argentina, Brasil, Inglaterra mas la entre mezcla obligatoria de Uruguay, pudo hollar y robar mas  de la mitad de las sagradas tierras de nuestros antepasados, poblacionalmente exterminados entonces en más de sus tres cuartas partes.

 

         Desde luego que los obstruccionismos en fronteras y dentro del país responsabilizan plenamente a las autoridades y pueblo paraguayo por su reconocida obsecuencia e indolencia ante los continuos avasallamientos foráneos.

 

         El recordatorio para el Dr. Francia en el aniversario de su muerte es igual de fuerte al deseo de recuperar el ostracismo al que fue sometida su figura.

        

         Al tratar de sobreflotar el respeto y veneración que se merece, elevamos un pedestal construido con la argamasa indestructible de nuestro amor y trabajo honesto por la Patria que “El creó”, según afirmó Don Carlos Antonio López, alumno y prosecutor.

 

         El Dr. Francia, estudiado y admirado por gobiernos, intelectuales y políticos de todo el mundo, merece estar por méritos superiores, en el altar de los prohombres americanos, en el centro de Jefferson, San Martín, Bolívar, O’Higgins, Sucre y otros. 

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